Cuidados de enfermería para arritmia cardiaca en ancianos
Cuidados de enfermería para arritmia cardiaca en ancianos

Las arritmias cardíacas son cambios anormales de conducción en la frecuencia y el ritmo cardíacos de las personas mayores. El corazón puede latir demasiado rápido (taquicardia), demasiado lento (bradicardia) o de manera irregular. Según su gravedad, pueden ser desde asintomáticas y sin tratamiento, hasta la fibrilación ventricular catastrófica, con reanimación inmediata.

Según los datos del registro a gran escala, la arritmia cardiaca en ancianos más frecuente es el bloqueo auriculoventricular.

La planificación de los cuidados de enfermería para los pacientes con arritmia cardíaca incluye la evaluación rápida del estado del paciente, el tratamiento de los síntomas y la investigación de la causa.

Causas comunes de latidos cardíacos anormales

  • Niveles anormales de potasio u otras sustancias en el cuerpo
  • Ataque al corazón actual o anterior con daño al miocardio
  • Enfermedad cardíaca congénita
  • Agrandamiento del corazón
  • Insuficiencia cardíaca
  • Hipertiroidismo

Prioridades de enfermería ante la arritmia cardiaca en personas mayores

  • Prevenir/tratar las disritmias que ponen en peligro la vida.
  • Apoyar al paciente en el manejo de la ansiedad/miedo ante una situación potencialmente mortal.
  • Ayudar a identificar la causa/los factores que lo precipitan.
  • Revisar la información relativa a la condición/pronóstico/régimen de tratamiento.
  • Mantener/alcanzar un gasto cardíaco adecuado, demostrando el pulso dentro de los límites normales.

 

Intervenciones de enfermería para evitar la arritmia cardiaca en ancianos

Palpar los pulsos (radial, carotídeo, femoral, dorsal), observando la frecuencia, la regularidad, la amplitud y la simetría.

Documentar la presencia de pulso alternante, pulso bigeminal o déficit de pulso.

Las diferencias en la igualdad, frecuencia y regularidad del pulso son indicativas del efecto de la alteración del gasto cardíaco en la circulación sistémica o periférica.

Auscultar los ruidos cardíacos, observando la frecuencia, el ritmo, la presencia de latidos extra, los latidos caídos.

Monitorizar las constantes vitales.

Evaluar la adecuación del gasto cardíaco y la perfusión tisular, observando las variaciones significativas durante los episodios de disritmias. Las variación puedes ser las respiraciones, los cambios de color de la piel, la temperatura, el nivel de conciencia, el sensorio… Sin olvidar, que no todas las disritmias ponen en peligro la vida. Existen tratamientos inmediatos y eficaces que eliminan la presencia de alteraciones del gasto cardíaco y de la perfusión tisular.

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