Derecho al paro para empleadas de hogar

Los jueces de la Unión Europea dictaminaron recientemente que no hay ninguna razón válida para que España no ofrezca a las trabajadoras domésticas del país el derecho a las prestaciones por desempleo, como ocurre con otros empleados contratados.

«Esta exclusión conlleva una mayor desprotección social de las empleadas de hogar, lo que se traduce en una situación de abandono social», asegura el comunicado del alto tribunal publicado.

Aunque la sentencia no es vinculante, supone una victoria para las trabajadoras domésticas en España, que durante décadas han sido olvidadas por las autoridades y normalmente se han visto obligadas a trabajar en la economía sumergida.

La decisión de los tribunales de la UE se produce tras el recurso presentado en 2019 por una trabajadora doméstica en España que deseaba contribuir con sus impuestos a las futuras prestaciones por desempleo, sólo para que la agencia de la Seguridad Social del país rechazara su petición bajo la premisa de que la legislación española no lo permite.

En 2011, España aprobó el actual régimen especial para los trabajadores domésticos, que reconocía algunos derechos laborales como el acceso a la baja por enfermedad, pero seguía negando otras prestaciones básicas a los trabajadores, como el pago del desempleo.

A pesar de ello, un tercio de los 536.100 empleados domésticos (en su mayoría mujeres extranjeras) que trabajan en España aún no están afiliados a la Seguridad Social, según la Encuesta de Población Activa de 2021. Dos de cada tres tienen ingresos en torno al salario mínimo.

En febrero de 2021, el Ministerio de Trabajo español envió alrededor de 45.000 cartas a hogares con empleadas del hogar advirtiéndoles de que tienen que inscribir debidamente a sus empleadas en el sistema de seguridad social español y hacer las cotizaciones adecuadas, además de asegurarse de que les pagan al menos el salario mínimo.

No es la primera vez que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea tacha de discriminatoria la legislación laboral española, ya que en 2012 dictaminó que el acceso al sistema de pensiones contributivas más generoso de España discriminaba indirectamente a las mujeres, ya que en el país hay un número mucho mayor de mujeres con trabajos a tiempo parcial.

Los trabajadores domésticos son niñeras, amas de casa y cuidadores de ancianos que proporcionan el inestimable trabajo doméstico que libera a otros para trabajar fuera del hogar. Por lo general, trabajan de forma aislada y rara vez tienen compañeros de trabajo que puedan ayudarles a hacer valer sus derechos. Muchas personas trabajadoras del hogar son inmigrantes con un conocimiento limitado de las leyes de este país o del estado en el que trabajan.

Algunos son indocumentados y viven con miedo a ser deportados. Muchas leyes laborales federales y estatales excluyen a los trabajadores domésticos, dejándolos con menos protecciones legales que la mayoría de los demás trabajadores.

Pero aunque las leyes no reflejan todo el alcance de los derechos que merecen los trabajadoras domésticas, sí les dan a los trabajadores algunas herramientas importantes para protegerse en el trabajo.

Los trabajadores, los defensores y los organizadores han utilizado estrategias innovadoras de para aprovechar al máximo las protecciones legales existentes y defender los derechos de los trabajadores domésticos.

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